Robert Redford

 

Es cierto que no soy muy proclive a los obituarios. Y no es, desde luego, porque las personas, en este caso figuras del mundo del cine sobre todo, no se lo merezcan. Todos ellos. Ni muchísimo menos. Pero es así. Y, como en todo en la vida, hay excepciones. Una de ellas es Robert Redford. Siempre me resultó una persona a la que admirar, sobre todo cuando valoras el conjunto de su vida. Considero que fue una figura extraordinariamente importante para el mundo de cine. Su trabajo en la producción, dirección, como fundador e impulsor del Festival de Cine Independiente de Sundance y, por supuesto, su labor más conocida, la de actor, creo que quedarán ahí para siempre. Vi todas las películas que interpretó entre los años 1965 y 2000, que serán como una treintena, y entresacaría diez de ellas que me parece, personalmente, que lo sitúan en el cénit de su profesión. Después están aquéllas por las que sientes algo especial. Y, desde luego, el primer lugar lo ocupa “El hombre que susurraba a los caballos” (The Horse Whisperer), 1998, que también dirige. ¿Por qué?. Bueno, puede ser por la historia y por cómo está contada, por la atmósfera que transmite,  o por la labor, además del propio Redford, de Scarlett Johansson en una de sus primeras interpretaciones, con 14 años, pero que ya apuntaba bastante alto (ahora, con 40 años, lleva ochenta películas, además de algunas otras labores en la producción y en la dirección y pienso que es una de las figuras más relevantes del cine de los últimos años). O por la labor conjunta de ellos dos y sus compañeros de reparto Kristin Scott Thomas, Dianne Wiest y Chris Cooper, o por la intervención de Allison Moore cantando “A Soft Place To Fall”, o por la fotografía del magnífico Robert Richardson. Seguramente por todas esas cosas juntas. Después tendría que citar “La jauría humana” (The Chase), Arthur Penn, 1966, una de esas películas por las que parece que no pasan los años y ya va para sesenta. “El valle del fugitivo” (Tell Them Willie Boy is Here), del estupendo Abraham Polonsky. ¡Cómo no!. “Memorias de África” (Out of Africa), Sydney Pollack, 1985, y “Las aventuras de Jeremiah Johnson” (Jeremiah Johnson), Sydney Pollack -otro de los grandes directores del cine estadounidense-, 1972, magnífica película. Y, por supuesto, “El golpe”  (The Sting), George Roy Hill, 1973, “Dos hombres y un destino” (Butch Cassidy and the Sundance Kid), George Roy Hill, 1969, “Todos los hombres del presidente” (All the President´s Men), Alan J. Pakula, 1976, “Los tres días del cóndor (Three Days of the Condor), Sydney Pollack, 1975, y “Peligrosamente juntos” (Legal Eagles), Ivan Reitman, 1986. Naturalmente que hay más, pero yo me quedo con estas diez. En fin, que descanse en paz y que nos de mucho tiempo para seguir disfrutando con sus películas y admirando su trabajo.

 

 

Cine Ideal Grupo
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